Interesado en saber como se desenvuelve en realidad el ejercicio profesional de mis colegas Arquitectos en nuestro medio (entre los cuales me hallo inmerso), e inquieto por las continuas quejas existentes referente al “poco trabajo” que expresamos unos, o al “monopolio” dicho por otros que a su parecer ejercen determinados profesionales tanto por ser los “de moda”, algunos por su demostrada capacidad, muchos otros por sus “relaciones”, “nexos” y/o “recomendaciones” evidentes con funcionarios de control (aseveración difícil de comprobar) y por último los “vende firmas” que de que los hay … los hay! ; presento a consideración el presente estudio para su reflexión.
El Azuay a la presente cuenta con una población estimada en alrededor de 650.000 habitantes (datos del INEC). El número de Arquitectos registrados a la fecha junio del 2008 es de 1.362 profesionales, consecuentemente existe un promedio de 0,002 Arquitectos por habitante, o dicho de manera más entendible: 2 profesionales para cada 1.000 habitantes.
Si sabemos, por índices establecidos para nuestra sociedad, que el núcleo familiar promedio lo constituyen un total de 5 personas, entonces diríamos que existen 1 Arquitecto para “abastecer” o brindar su trabajo por cada 100 familias; lo cual en “números fríos” significaría que el ejercicio de la Arquitectura estaría garantizado en cuanto a su demanda.
En el periodo comprendido entre los años enero-2005 y junio-2008, según datos existentes en el CAE-Azuay, han ejercido su profesión: en Planificación y Construcción un total de 957 Arquitectos, los mismos que representan el 70, 26% del total de los agremiados.
Es decir que existe un porcentaje de aproximadamente un 30%, equivalente a un número de 405 profesionales de la Arquitectura que no realizan estos trámites. Dicho de otra manera, este grupo de profesionales o laboran en razón de dependencia sin ejercer la “profesión libre”, que son en un porcentaje reducido como es en el caso de los Municipios y otras entidades gubernamentales como MIDUVI, DINSE, FISE, etc., que estimamos que no llegan a un 10%; otros en entidades de carácter privado: mutualistas, fábricas, etc. con un aproximado del 3%; algunos más se dedican a actividades dentro de la profesión que no requieren de esta tramitación: contratistas del estado, catedráticos, comerciantes de materiales de construcción, etc., que se deduce representan el 2%; y el restante 15% un conglomerado que simplemente no ejercen la profesión como tal y se dedican a otras actividades remunerativas, alejadas de esta, para su supervivencia.
Por lo que resulta preocupante, por decir lo menos, que exista un porcentaje tan alto de profesionales que no se encuentren en actividad pese al esfuerzo exigido para la obtención de su título universitario. Por otro lado, da que pensar el incremento sustantivo en el número de profesionales de esta rama que año a año se insertan en la sociedad como respuesta a la falta de estudios serios por parte de nuestras universidades respecto de las verdaderas necesidades que demanda nuestra región y menos aún nuestro país en esta materia.
Pero, lo realmente preocupante y que llama a la reflexión es lo que a continuación comento:
Los trámites efectuados, esto es tanto de permisos por Planificación como por Construcción, los cuales fueron debidamente registrados durante el período comprendido entre enero-2005 y junio-2008, son en número de 19.787 (sin contar las lotizaciones que son otra historia).
Lo cual en buen romance significa que, si es que sería “utópicamente equitativo” el reparto de la actividad profesional, a cada uno de los profesionales que ejercen la “Profesión Libre”(que son en un número de 957 como se encuentra antedicho), corresponderían 20,67 trámites durante el período de 42 meses, es decir aproximadamente 6 por año.
Leer mas
Autor:
Arq. Paul Carrasco Peña